Sexting: un nuevo riesgo para los menores

Comunicaciones sexuales por medio de teléfonos móviles


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Casi la mitad de los jóvenes británicos recibe sexting creado para otras personas

El 20% de los adultos británicos admiten haber practicado sexting al igual que diversas celebridades como David Beckham o Ashley Cole, según se desprende de una encuesta entre consumidores realizada por SellMyMobile.com, un web independiente dedicado a comparar precios para el reciclado de terminales móviles.

La encuesta, realizada entre finales de junio y principios de julio de este año a más de 1.000 usuarios, ha revelado que no son sólo los famosos quienes se meten en líos por enviar sexting a la persona equivocada. Los sexters más activos del Reino Unido son los menores de 25 años, y también los que sufren más las consecuencias negativas del sexting: el 43% de ellos ha recibido mensajes creados para otras personas. Estos reenvíos se realizan a amigos (27%), ex-parejas (11%) o colegas (10%), aunque los más frecuentes son los familiares: el 40% van a parar a hermanos, padres o incluso abuelos.

La encuesta también ha revelado que el 12% de los usuarios de móvil han sido pillados con las manos en la masa, mandando mensajes de sexting a alguien con quien no deberían estar flirteando. En esto hombres y mujeres están igualados, pero los menores de 25 sí que destacan, también en este tipo de actos problemáticos.

Los londinenses destacan entre el resto de británicos, con más de un 33% de ellos que admiten sextear a la persona equivocada, lo cual contrasta con los más cuidadosos del país: los habitantes de las Midlands sólo lo hacen en un 12%.

Keir McConomy, de SellMyMobile.com, comenta que los problemas surgen cuando el uso se hace tan frecuente que la gente pierde el cuidado.

Otro hecho preocupante que la encuesta ha sacado a la luz es que un número significativo de británicos no eliminan su contenido personal cuando venden o regalan sus teléfonos móviles. El 20% de los encuestados dijo haber vendido, enviado a reciclar o regalado un móvil sin haber borrado su contenido personal, incluyendo mensajes, agenda de teléfonos y fotografías. Entre los menores de 25 el porcentaje sube hasta un tercio. A este respecto McConomy añade: aunque un uso descuidado de los mensajes de tipo sexual te puede poner en aprietos, dejar detalles personales en un móvil puede tener consecuencias más graves para el usuario y sus contactos, e insiste en que los usuarios deberían borrar todos los contenidos de sus móviles antes de deshacerse de ellos.

Fuente: PRWeb

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El sexting como síntoma de una nueva revolución sexual

Según Bill Albert, de la organización estadounidense National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancies, responsable de una de las primeras encuestas que se han realizado en el mundo sobre el sexting, una de las explicaciones de este fenómeno es que los chicos tienen que descubrir por sí mismos qué está bien y qué está mal en un mundo transformado por la tecnología. Por lo visto, nadie se lo ha explicado, añade el columnista californiano John Bogert.

Albert declaró a la BBC que “Estas tecnologías son tan nuevas que la gente aún no ha encontrado su brújula moral. El problema está en que aunque creas que estás mandando una foto sólo a tu novio o novia, puede pasar de privada a tener publicidad mundial en un nanosegundo. Y algo como eso puedes llevarlo pegado como un cibertatuaje de por vida.”

Aunque la mayoría de las veces el sexting es realizado de mutuo acuerdo, el 2% de los que lo practican admiten haberse visto presionados para hacerlo.

Según la Dra. Susan Lipkins, quien también realizó un estudio, el sexting produce satisfacción a sus participantes por la sensación de realizar algo arriesgado de una manera aparentemente poco peligrosa. También pueden pretender imponerse a otros en un grupo, ser gracioso, o servir de reclamo sexual.

Lipkins considera el sexting un síntoma de una nueva revolución sexual en la que los adolescentes buscan relaciones esporádicas (cuantas más mejor, sin buscar estabilidad ni profundidad en ellas), retrasmiten las fotos porque entienden que los que las crean ya cuentan con ello y tienen una percepción diferente de lo que es la propiedad privada de las imaǵenes. Opina que lo que más está preocupando a los adultos es que estos jóvenes ya no acepten su moralidad sexual y que no hay manera efectiva de legislar o perseguir esto. El sexting sería ya parte integrante de la cultura de los nativos digitales.

Opina, no obstante, que los efectos devastadores que puede acarrear esta práctica deberían ser debatidos en los colegios, las iglesias y en casa. Además, aboga por añadir un aviso a los móviles que haga pensarlo al menos 2 veces a los adolescentes antes de enviar una imagen, del tipo “¿Estás seguro/a de querer enviar esta imagen?”.

Fuente: Daily Breeze