Sexting: un nuevo riesgo para los menores

Comunicaciones sexuales por medio de teléfonos móviles


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Varios casos de sexting en Australia muestran que es una tendencia al alza y vinculada al ciberbullying y el grooming

La policía australiana ha advertido sobre lo que parece ser un auge de la peligrosa moda del sexting entre los adolescentes de ese país.

El departamento policial que se ocupa de los casos de explotación sexual de menores online ha investigado a 4 chicos y 2 chicas, de entre 13 y 16 años, por haber enviado y poseer imágenes sexuales.

En otro caso 2 chicos y 2 chicas de 13 años estuvieron implicados en la distribución de dos imágenes sexualmente explícitas de una de las chicas. Estas se pusieron en circulación al término de la relación de la chica con su novio, quien presuntamente las estuvo enviando a otros compañeros del colegio a lo largo de 3 semanas.

Esto dio pie a un proceso de ciberbullying sobre la muchacha, quien fue insultada dentro y fuera del colegio, según ha relatado la policía.

Las fotos fueron descubiertas por los docentes del centro, quienes lo pusieron en conocimiento de la policía.

Según la detective Garratt, de no haber intervenido los profesores y la policía existía «un riesgo significativo de que las fotos hubiesen acabado en Internet, exponiendo así a la chica a años de angustia».

Otro caso que implica sexo, menores e Internet en Australia se produjo cuando un chico de 16 años creó una cuenta falsa en Facebook fingiendo ser otro estudiante. Presuntamente utilizó dicha cuenta para presionar —separadamente— a dos chicas, de 14 y 15, para mostrarse en la webcam y realizar actos sexuales.

Una de las chicas se negó, mientras que la otra aceptó tras haber sido amenazada con sufrir violencia en el colegio. El vídeo así producido fue publicado en Facebook a la vista de otros alumnos y los amigos de la chica fueron notificados. El muchacho ha sido acusado de diversos cargos.

En otro caso un chico de 14 años fue amonestado tras hallarse material de pornografía infantil en su teléfono celular. Se teme que estaba enviando fotos y vídeos de sí mismo por Internet y presionando a varias chicas para tener sexo.

Estas actuaciones —según advierte la policía— exponen además a los menores a pedófilos y groomers. Recientemente un hombre australiano de 66 años fue detenido por posesión de pornografía infantil y por intentar una relación sexual con menor de 16, mientras que otro de 55 fue descubierto usando Internet para realizar grooming sobre un menor de 16 y exponerle a material pornográfico.

Fuente: Sidney Morning Herald
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La sextorsión de menores para producir pornografía llega a Uruguay

En Uruguay se denunciaron durante 2010 cinco casos en los que un adulto —simulando ser un(a) adolescente— induce a la víctima a producir pornografía infantil frente a la cámara web.

El Departamento de Delitos Informáticos de la Jefatura de Policía de Montevideo atiende todas las denuncias que se producen en el país de este tipo de explotación o acoso sexual de niños y adolescentes menores de 18 años a través de Internet, que suelen realizar o bien pedófilos o bien pornógrafos con interés lucrativo. Cuenta para la prevención e investigación con el apoyo del Ministerio de Defensa.

En uno de los casos de grooming denunciados este año el autor resultó condenado a prisión, en otros dos no se logró atrapar al culpable y hay dos denuncias aún en investigación.

Las víctimas de dos de estos casos son varones de 12 y 14 años. Un adulto, los convenció por el Messenger de Microsoft de que él era una chica adolescente. El adulto empezó a seducirlos (grooming) y logró que ante la webcam produjesen material pornográfico masturbándose.

Los chicos finalmente se asustan porque llega la sextorsión: si el chico se niega a volver a realizar estos shows, el groomer sextorsionador empieza a amenazarlo con publicar esas imágenes en Internet.

Aunque en Uruguay no se conocen casos en los que “haya desaparecido un niño y aparezca siendo violado en un video que se está vendiendo”, sí ocurre en otros países, según fuentes policiales.

Entre los consejos que el jefe del Departamento de Delitos Informáticos da a los padres para detectar este tipo de situaciones destaca la observación atenta de las actitudes de los niños y adolescentes frente a la computadora: “Si un chico, usuario de la computadora, de un día para el otro pierde interés puede ser que estén abusando de él por Internet y eso crea ese rechazo hacia la PC.” .).

En Uruguay también se está comenzando a producir un fenómeno que ya se daba en otros lugares, como Estados Unidos o España: consiste en que desconocidos recargan el saldo del celular de chicos/as a cambio de que produzcan pornográficas, según consta en el X Informe al Secretariado de la OEA sobre medidas para prevenir y erradicar la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.

En 2009 ya fue condenado en Uruguay un hombre que recargaba los celulares de adolescentes a cambio de que se masturbaran o mostraran sus genitales frente a la webcam. Las víctimas fueron una adolescente de 14 años y tres chicos de 12 y 13. El hombre conocía a uno de los adolescentes y le hizo el ofrecimiento además de pedirle que buscase a amigos suyos que quisieran hacer lo mismo.

Consejos para los padres

Las redes sociales online como Facebook “no se utilizan tanto para explotación”, según Gabriel Lima, jefe del Departamento de Delitos Informáticos. “Más que nada se da por el Messenger. Por el Facebook el acosador puede sacarle información a la víctima, pero no pedirle fotos eróticas”. Con esa información después puede chantajear a los menores para que produzcan imágenes pornográficas.

Algunos consejos del Departamento:

  • Sitúe la computadora en una habitación de uso común, donde pueda ver los sitios que visitan sus hijos.
  • No instale una webcam a libre disposición de sus hijos menores de edad.
  • Pregunte a sus hijos qué páginas visitan, con quién hablan y sobre qué.
  • Hábleles de los riesgos de Internet.
  • Insista en que no deben revelar datos personales a gente que hayan conocido a través de chats, Messenger, Facebook, etc.
  • Pregúnteles periódicamente por los contactos que van agregando a su cuenta de Messenger u otro tipo de mensajería instantánea.

Fuente: El País (Uruguay)

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La sextorsión: cómo evitar un riesgo en auge asociado al sexting

Este tipo de chantaje es facilitado por la posesión de imágenes y vídeos con contenido sexual de la víctima. Los teléfonos móviles e Internet posibilitan que prácticas imprudentes deriven en graves problemas.

La sextorsión es un problema en aumento consecuencia última de prácticas de riesgo y conductas delictivas en torno a las nuevas tecnologías.

Sextorsión, un delito en augeBastan dos elementos: unas imágenes con contenido erótico o pornográfico y una persona dispuesta a obtener algún tipo de beneficio de ellas mediante el chantaje. Por desgracia, estos dos ingredientes son demasiado abundantes y las posibilidades de que se mezclen son mayores de lo que podemos pensar en un principio. La publicación indiscriminada o el envío selectivo de esas imágenes a determinadas personas de nuestro entorno (parejas, padres, compañeros de trabajo o estudio, jefes… ¡enemigos!) pueden arruinar nuestra vida y, por lo tanto, es comprensible que accedamos a cualquier cosa para evitarlo. Aunque en realidad no sabemos si pueden estar ya circulando en la Red y, por supuesto, nunca sabremos si hay más copias, cuántas y dónde pueden estar. Es un verdadero atolladero. Internet actúa aquí en nuestra contra y a favor del chantajista: le facilita el anonimato e incrementa el impacto potencial de su amenaza.

Un novio despechado que coacciona a su exnovia para que vuelva con él amenazándola con publicar imágenes íntimas obtenidas durante su relación; un pederasta que consigue engañar a una menor para que le proporcione una imagen erótica y luego le exige más fotografías o quedar con ella en persona para no revelar el secreto; un flirteo subido de tono usando la webcam que es grabado por una de las partes para luego exigir más vídeos; unas secuencias comprometidas que había en un teléfono móvil que se perdió o fue sustraído y por el que ahora piden un alto precio… son algunos ejemplos de sextorsión.

Un fenómeno en aumento

Aunque sextorsión es un término reciente que nace en inglés como sextortion, se trata de un viejo delito actualizado a medida que la Red se ha ido popularizando y, por desgracia, se da con frecuencia creciente y se concreta de maneras cada vez más diversas. Es por ello que se ha acuñado esta nueva palabra para resumir e identificar el común denominador de los casos. En España, decenas de ellos han salido a la luz pública en los últimos 4 años aunque hasta ahora no se ha comenzado a generalizar ese término genérico para identificarlos.

Según Jorge Flores, director de PantallasAmigas,

“son muchas las razones del aumento de la incidencia, entre ellas:

  • un caldo de cultivo adecuado, donde Internet tiene cada vez más usuarios, es más audiovisual y la privacidad se vuelva complicada de gestionar,
  • la disponibilidad permanente de una cámara en el teléfono móvil que es usado además como dispositivo de almacenamiento y difusión.
  • la trivialización que entre adolescentes y jóvenes se hace de la grabación e incluso exposición de imágenes eróticas.”

Sextorsión y adolescentes

Este tipo de chantaje afecta a muchas personas anónimas pero también a personajes famosos como actrices y cantantes. “No obstante”, dice Jorge Flores, “nos preocupa especialmente lo que ocurre con los menores. Muchas veces realizan prácticas de riesgo de manera consciente. Otras, es el puro desconocimiento el que les pone en peligro porque, aunque pensemos que son expertos tecnólogos, la realidad es que entre ellos hay mucha ignorancia de cosas fundamentales como, por ejemplo, que lo que emite su webcam puede ser grabado al otro lado”.

Consejos

  • Prevención: para no ser víctima, nunca produzcas imágenes comprometidas porque suelen acabar en manos insospechadas. Evita el sexting y ten mucho cuidado con la webcam. Las siguientes direcciones te pueden ayudar a conocer más sobre estos temas: Sexting.es , CuidadoConLaWebcam.com
  • Intervención: si ya estás sufriendo el chantaje, lo más adecuado es pedir ayuda, guardar las pruebas y pistas que ayuden a probarlo y, sobre todo, en ningún caso ceder a la extorsión.

Más información: Sextorsion.es

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Los menores chilenos los que más usan fotologs, según el promotor de una nueva ley contra el abuso sexual online

Tras dos años de tramitación el proyecto de ley presentado por el diputado Patricio Walker para perseguir el acoso sexual en Internet entregará en vigor en Julio.

Según el proyecto de ley si el/la menor contactado con fines sexuales es menor de 15 años será considerado delito en cualquier caso. Cuando tenga entre 14 y 18 años, se considerará delito (con una pena máxima de cinco años de cárcel) si ha habido fuerza, intimidación, engaño o relación de dependencia.

Según el ahora senador Patricio Walker “hay muchos padres que no saben lo que hacen sus hijos en los computadores. Chile lidera los índices de fotolog, hay menores que ponen fotos con alguna insinuación erótica o sexual y eso provoca que inmediatamente los pedófilos traten de contactarse con esos menores”.

La iniciativa legislativa confiere a la policía la capacidad de interceptar las comunicaciones y de usar agentes encubiertos, previa autorización judicial.

Fuente: Cooperativa.cl

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Sexting, webcams y prostitución online: recordando el caso Berry

En un momento en que las webcams proliferan como setas por los cuartos de los menores internautas de medio mundo es útil recordar un caso que conmocionó a la opinión pública hace unos pocos años y que avanzó cuáles pueden ser algunos de los riesgos más graves que pueden acompañar a este periférico. Justin Berry, un muchacho estadounidense, montó un negocio de pornografía infantil en la que él mismo era protagonista, con tan sólo 13 años. Estuvo obteniendo beneficios de mostrarse desnudo y manteniendo relaciones sexuales ante la webcam durante 5 años. Finalmente obtuvo inmunidad de la justicia de su país a cambio de aportar información sobre el mundo de porno infantil online el que se movió durante esos años de ignorado y lucrativo delito adolescente. Hoy en día Justin da conferencias acerca de los peligros de la Red, el alcoholismo y el abuso de otras drogas.

Él era un chico normal, delegado de su clase, deportista, con buenas notas y que incluso tenía su propio negocio de desarrollo web. Pero, de manera secreta, también era una estrella de los webs de pornografía infantil desde los 13 a los 18 años. Todo comenzó cuando instaló su webcam a la búsqueda de amigas de su edad, algo que no encontraba fácilmente en el mundo real. Lo que acabó encontrando en un directorio de webcams fueron mayormente hombres que se deshacían en halagos, llenaban un vacío emocional en su vida y le ofrecían regalos. Un día uno de ellos le ofreció 50 dólares por quitarse la camiseta delante de la webcam: él pensó, “¿por qué no aceptarlos si hacía lo mismo gratis cuando iba a la piscina?”. Así fue como empezaron 5 años en los cuales acabó vendiendo imágenes de su cuerpo en Internet, masturbándose y manteniendo relaciones sexuales frente a la cámara por dinero. Llegó a tener unos 1.500 clientes que le reportaron cientos de miles de dólares.

Fue descubierto en Internet por un reportero del New York Times, Kurt Eichenwald, que acabó convenciéndolo para dejar la pornografía y acudir a las autoridades. Finalmente el caso fue desvelado al público en un artículo publicado en diciembre de 2005 titulado Through His Webcam, A Boy Joins A Sordid Online World. El reportaje revelaba la existencia desde hacía años de webs de pornografía de pago protagonizada por menores (a menudo guiados por adultos) como el de Justin, cuyos contenidos eran generados desde los cuartos cerrados de los menores, en casa de sus padres, y que seguían siendo intercambiados online incluso cuando estos webs desaparecían.

En este tipo de webs los menores (que se bautizaron colectivamente como camwhores en los tiempos de Justin) programan masturbaciones retrasmitidas en directo o incluso aceptan shows privados interactivos donde realizan lo que los clientes les piden vía chat, en una especie de Matrix de las webcams, que sólo unos pocos conocen. En otros webs más amateurs los/las adolescentes ofrecen imágenes más y más atrevidas, simplemente a cambio de recibir más votos que otros/as.

Al de un tiempo de comezar su ilegal negocio, Justin poco consciente de los riesgos que implicaba, acudió a una cita con uno de los adultos implicados en él y sufrió abusos sexuales, que marcaron el comienzo de una etapa de sórdida caída en la que negociaba dura y fríamente con sus clientes, amenazaba a otros adolescentes competidores, iba separándose de su vida real, etc. Cuando tenía 16 años un antiguo compañero de clase descubrió vídeos de Justin en Internet y los comenzó a distribuir en la ciudad, incluso a compañeros del colegio. Entonces Justin dejó de ir a clase, según le dijo a su madre por problemas con los compañeros, para seguir sus estudios a través de teleformación. Posteriormente marchó a México con su padre, a quien puso al corriente de sus actividades (según revelaría más tarde) y comenzó a emitir relaciones con prostitutas en un tercer sitio web que abrió (con un modelo mayor de edad en la portada para dar una fachada de legalidad), y a consumir cada vez más marihuana y cocaína. Sufrió repetidos abusos por parte de otro cliente y comenzó sus intentos de abandonar esa vida, vagando por los Estados Unidos, refugiándose en la religión y incluso considerando el suicidio. Pero para su adicción a las drogas necesitaba el dinero y acabó asociándose con uno de sus clientes-abusadores en un nuevo web donde además de él, se ofrecían imaǵenes de otros adolescentes: al cumplir los 18 cruzó con ellos la línea que separaba la víctima menor del abusador adulto. Fue poco después cuando fue contactado por el reportero del NY Times y se abrió para él una vía de salida de aquel mundo.

El posterior testimonio de Justin ante comités del Congreso estadounidense ayudó a endurecer las leyes de ese país contra la pornografía y el abuso infantiles en Internet.

Ya en los primeros años del siglo los adultos buscaban a menores de directorios de webcams y en webs de hacer amigos (hoy son llamados redes sociales online) y si respondían a sus mensajes comenzaban el proceso conocido como grooming. Algunos adolescentes piden regalos por medio de las listas de deseos de algunas tiendas online (uno de los habituales que reciben son precisamente cámaras de mayor calidad, para nutrir a los groomers con lo que desean), reciben recargas de móviles y otros incluso llegan a cobrar cuotas mensuales a sus clientes. En estos casos algunos negocios online se benefician indirectamente de esta lucrativa actividad ilegal.

Aunque lógicamente no todos los protagonistas de este tipo de pornografía se lucran: muchos menores ni siquiera son conscientes de ser explotados, cuando realizan sexting o sexcasting voluntariamente, y dichas imágenes acaban en webs porno. El sexting, el grooming, las webcams y graves delitos como la explotación y el abuso sexuales están unidos en la Red de una manera que los padres y los menores deberían conocer para evitar historias como la de Justin Berry.

Fuente: Wikipedia y The New York Times.