Sexting: un nuevo riesgo para los menores

Comunicaciones sexuales por medio de teléfonos móviles


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En 2008 la policía investigó más de 25 casos de sexting adolescente en los Estados Unidos

Más de 25 adolescentes investigados en 6 Estados por sexting, algunos de ellos acusados finalmente de enviar o producir pornografía infantil. Esas son las cifras que recoge David Walsh, del National Institute on Media and the Family en un artículo de opinión publicado recientemente en Cleveland.com.

Las diferencias legales y la novedad del fenómeno hace que según el Estado, los adolescentes se enfrente a castigos muy variados, algunos de los cuales los pueden dejar marcados de por vida. Por ejemplo en Illinois han reformado recientemente la legislación para no castigar a la persona que se saca la foto sino a quien la trasmite sin consentimiento a terceros.

Walsh, autor del libro WHY Do They Act That Way?: A Survival Guide to the Adolescent Brain for You and Your Teen, recuerda a los padres que los adolescentes no saben medir bien las consecuencias de sus actos, tienen las hormonas disparadas y un cerebro aún en formación. Aconseja revisar regularmente sus perfiles en comunidades virtuales como Facebook o MySpace, saber qué SMSs envían y reciben (y a/de quién), hablarles sobre el sexting y sus posibles consecuencias (¡aunque no les pillen!).

Fuente: Cleveland.com


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El sexting como síntoma de una nueva revolución sexual

Según Bill Albert, de la organización estadounidense National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancies, responsable de una de las primeras encuestas que se han realizado en el mundo sobre el sexting, una de las explicaciones de este fenómeno es que los chicos tienen que descubrir por sí mismos qué está bien y qué está mal en un mundo transformado por la tecnología. Por lo visto, nadie se lo ha explicado, añade el columnista californiano John Bogert.

Albert declaró a la BBC que “Estas tecnologías son tan nuevas que la gente aún no ha encontrado su brújula moral. El problema está en que aunque creas que estás mandando una foto sólo a tu novio o novia, puede pasar de privada a tener publicidad mundial en un nanosegundo. Y algo como eso puedes llevarlo pegado como un cibertatuaje de por vida.”

Aunque la mayoría de las veces el sexting es realizado de mutuo acuerdo, el 2% de los que lo practican admiten haberse visto presionados para hacerlo.

Según la Dra. Susan Lipkins, quien también realizó un estudio, el sexting produce satisfacción a sus participantes por la sensación de realizar algo arriesgado de una manera aparentemente poco peligrosa. También pueden pretender imponerse a otros en un grupo, ser gracioso, o servir de reclamo sexual.

Lipkins considera el sexting un síntoma de una nueva revolución sexual en la que los adolescentes buscan relaciones esporádicas (cuantas más mejor, sin buscar estabilidad ni profundidad en ellas), retrasmiten las fotos porque entienden que los que las crean ya cuentan con ello y tienen una percepción diferente de lo que es la propiedad privada de las imaǵenes. Opina que lo que más está preocupando a los adultos es que estos jóvenes ya no acepten su moralidad sexual y que no hay manera efectiva de legislar o perseguir esto. El sexting sería ya parte integrante de la cultura de los nativos digitales.

Opina, no obstante, que los efectos devastadores que puede acarrear esta práctica deberían ser debatidos en los colegios, las iglesias y en casa. Además, aboga por añadir un aviso a los móviles que haga pensarlo al menos 2 veces a los adolescentes antes de enviar una imagen, del tipo “¿Estás seguro/a de querer enviar esta imagen?”.

Fuente: Daily Breeze


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Un estudio afirma que más del 60% de los adolescentes practica sexting

Según un reciente estudio efectuado por la psicóloga neoyorquina Susan Lipkins entre 323 personas de entre 13 y 72 años, el 63,3% de las adolescentes y el 72,7% de los adolescentes realizaban sexting.

Dentro de los peligros del sexting Lipkins advierte especialmente de aquel realizado con mala intención, buscando venganza o herir a alguien, e incluso la utilización para el acoso sexual.

Fuente: NorthWest Herald