Un nuevo estudio cualitativo sobre el sexting realizado por la Universidad de Plymouth y el nodo Safer Internet del Reino Unido con el apoyo de la NSPCC entre 120 estudiantes de 13-14 años, y 30 de 10-11 años incluye las siguientes conclusiones:
El sexting es una actividad normalizada y rutinaria para los niños de 13-14 años.
Los chicos no piden ayuda a los adultos porque temen que no se acepte su comportamiento.
Los chicos creen que los problemas del contenido sexual (tanto pornográfico como el que ellos mismos generan a través del sexting) deberían ser tratados en la escuela y de hecho muestran interés por hablar de ello. Sin embargo, no suelen hablarlo con sus profesores cuando les surge algún problema de este tipo.
Los menores de 10-11 años parecen estar a salvo del contenido sexual en Internet.
La directora de la National Society for the Prevention of Cruelty to Children (NSPCC) dice que se empieza a constatar que el porno duro (hardcore porn) se consume de forma regular y normalizada entre los menores, y esto está llevando a que generen y compartan sexting que imite el tipo de comportamiento sexual reproducido en ese género. Incide en que hay que enseñar a los menores a que se respeten ellos mismos, y a que respeten a los demás y que la educación sobre estos asuntos debe comenzar en la escuela primaria.
Un informe encargado por el NSPCC británico y elaborado por prestigiosas instituciones como el King’s College de London, el Institute of Education y la London School of Economics ha sido presentado en el parlamento de ese país por la diputada Claire Perry. En este estudio se muestra que el sexting es algo en auge, ya plenamente normalizado por los adolescentes como parte de sus vidas y de paso desmiente algunos mitos, como el de que son los adultos quienes solicitan fotos desnudas a las chicas: la demanda viene principalmente de sus iguales. Según el informe, titulado A Qualitative Study of Children and Young People, el sexting afecta ya a más de un tercio de los menores de 18 años.
Según los autores del informe es necesario un cambio en las políticas de prevención pues hasta ahora se centraban en alertar a los jóvenes sobre el peligro que suponía el contacto con desconocidos online o mediante sus teléfonos móviles. Ahora reconocen que se debe incluir el tema mucho más complejo de la comunicación entre pares, y cómo se enfrentan los adolescentes a este tipo de solicitudes recibidas de otros chicos de su edad. Los investigadores se reconocen perturbados por los datos que ha revelado el estudio en cuanto a la normalidad con que los adolescentes aceptan el sexting, algo que advierten, puede ser una vía de abuso sexual.
El estudio también mostró que chicas de 11 años reciben solicitudes para enviar estas fotos especiales a otros niños que conocen. En ocasiones se les pide que escriban el nombre del chico con rotulador sobre su piel, como muestra de que les pertenecen a ellos, algo que PantallasAmigas ha venido observando en diversos fotologs entre adolescentes de más edad desde hace ya algunos años. Las adolescentes también reciben un bombardeo constante de los chicos solicitándoles prácticas sexuales, algo que incluso puideron comprobar los investigadores durante las encuestas en profundidad base del estudio. Este tipo de sexting constituye una forma de ciberacoso o ciberbullying, concluyen.
Amantes despechados y exparejas rencorosas tienen una manera cruel y criminal de vengarse de sus antiguas parejas: publicar sus fotos desnudas en Internet.
La Dra. Laura Bergman —sexóloga estadounidense— incide en un reciente artículo publicado en el Chicago Sun-Times en algo que Pantallasamigas lleva advirtiendo desde 2009 en el web temático Sexting.es: cada vez es más común encontrar fotos privadas de sexting expuestas a la vista de millones de personas por sus exparejas.
En inglés denominan a este tipo de fotografías revenge porn (algo así como porno vengativo), y existen numerosos webs dedicados principal o parcialmente a recibir y publicar este tipo de fotos privadas. Uno de ellos era IsAnyoneUp, según explica la Dra. Bergman, y ha sido cerrado tras año y medio de exitosa existencia, aunque no por mandato judicial (pese a las continuas denuncias de padres, abogados y empresas) sino por haber sido adquirido por un controvertido web antiacoso. En este web que fue creado inicialmente entorno al cotilleo de grupos de rock y sus groupies, Bergman denuncia que los usuarios publicaban fotos íntimas de sus ex desnudas, junto con mensajes dando detalles de su vida y comportamiento. De hecho incluso existía un cínico apartado para publicar las reacciones de protesta de las personas cuyas fotografías privadas habían sido publicadas sin permiso. El web también recibía numerosas fotos de menores de edad, que según su administrador eran remitidas a la policía por medio de un abogado. Pese a no estar ya activo, las fotos que difundió siguen presentes en otros lugares de la Red. Bergman utiliza el término ciberviolación para describir el devastador impacto que tiene esta difusión delictiva de sexting privado sobre sus víctimas y sus familias. La sexóloga justifica el término en que pese a no haber violación física, hay una violación en la seguridad y privacidad de las víctimas: no sólo es la vergüenza que les provoca sino que sus reputaciones y su futuro quedan seriamente dañados.
El propio administrador de IsAnyoneUp, en la carta abierta que envió tras su cierre, admitió lo sorprendente que es lo que la gente (sobre todo chicas jóvenes) es capaz de hacer (en referencia a los autodesnudos que le enviaban) por conseguir unos pocos seguidores más en Twitter o unas pocas solicitudes más de amistad en Facebook, red social de la cual él mismo fue expulsado de por vida (según afirma). Este web daba un paso más allá con respecto a los tradicionales webs de exnovias: cuando alguien enviaba una foto se le pedía incluir un enlace al perfil de la persona que aparecía desnuda en Facebook, Twitter o Myspace. De este modo se vinculaba con la imagen desnuda, el nombre real de la víctima y una manera fácil para contactar con ella.
No obstante, la persecución legal de este fenómeno es difícil. Dirigirse contra los responsables del web que las publica implica el problema de rastrearlos a menudo en países extranjeros. Incluso pueden invocar en su defensa determinadas leyes: p.ej. en los EE. UU. la Communications Decency Act que exime de responsabilidad a los dueños del web del contenido que los usuarios publican. En España hay jurisprudencia contradictoria al respecto: en ocasiones se culpa al dueño del web, en otras se le exculpa de responsabilidad.
Perseguir a quienes envían las fotos también tiene su dificultad. Está claro que la persona que sale en la fotografía debe autorizar cualquier publicación de la misma, pero ¿cómo probar fuera de toda duda quién la ha puesto en Internet? Incluso aunque se pruebe que fue desde su ordenador, podrá alegar que lo usó otra persona o que accedieron a él ilegalmente. Además el tiempo que trascurra durante la denuncia y posterior proceso judicial empeorará las cosas a nivel psicológico y podría dar incluso más difusión a la imagen. En estos casos se suele aconsejar usar una vía más rápida (al menos en España): acudir a la Agencia de Protección de Datos para que ordene su retirada de los webs que la estén mostrando. Por supuesto, en cualquier caso y aplicando los mismos consejos que se le dan a las víctimas de ciberbullying, lo primero es guardar las pruebas.
Aun así, el mejor consejo es evitar que esto pueda llegar a suceder y la mejor prevención, no generar este tipo de fotos. No pensemos que con no enviárselas a nadie estamos a salvo: podríamos perder el teléfono o alguien podría crackear nuestro ordenador (de hecho había varios casos así en IsAnyoneUp).
Finalmente Bergman advierte a los padres de la importancia de alertar en casa a los hijos adolescentes sobre los riesgos del sexting. Ellos se enfrentan a la presión para hacer sexting todos los días (incluso desde los 12 años) y su ingenuidad e inexperiencia pueden llevarlos a creer que su novio o novia va a guardar esas fotos a buen recaudo. Es vital que entiendan que una vez tomada la foto y enviada, estará fuera de su control para siempre.
PantallasAmigas ha podido comprobar que pese a que IsAnyoneUp ha cerrado, están surgiendo sucesores que profundizan en la vinculación de datos personales a las imágenes de sexting que difunden. Se pueden encontrar fotografías eróticas de chicas enviadas por sus exnovios junto a capturas de los perfiles de Facebook, enlaces a sus curriculum en LinkedIn, datos como población de residencia, lugar de trabajo actual, centro donde estudió o el nombre de su novio actual e incluso capturas de mensajes de correo electrónico de las personas fotografiadas. Desnudos sociales, los denominan en alguno de estos webs… Ya anteriormente habíamos advertido sobre el auge de información personal que se estaba difundiendo asociada a imágenes de sexting y constatamos con preocupación que la tendencia lejos de revertirse, se acentúa con la vinculación del sexting a perfiles personales en las redes sociales de tipo personal e incluso profesional.
Stefanie Dickinson, de 37 años y miembro del Consejo Escolar de Ellicott (Colorado, EE. UU.) en el cual ostenta el cargo de tesorera, ha sido detenida bajo la acusación de haber enviado mensajes de tipo sexual a un amigo de su hijo, de 14 años, lo cual está castigado por la ley anti-grooming.
Al parecer el muchacho había estado de vacaciones con la familia de Dickinson y ella le pidió su número de móvil para enviarle fotos del viaje. Una semana después, según ha declarado el joven, comenzó a enviarle mensajes de contenido sexual. En su opinión ella intentaba encontrarse con él para mantener relaciones sexuales.
El caso se descubrió tras apreciar la hermana del chico que la mujer lo abrazaba y hablaba a menudo con él en el instituto y en los entrenamientos deportivos a los que asistía. Su sospecha la llevó a revisar el teléfono de su hermano, y a contar a sus padres los mensajes que encontró en él.
El distrito escolar de Mesquite en Texas (EE.UU.), que abarca más de 35.000 alumnos y 5 institutos principales, ha incorporado en las normas para los alumnos a partir del próximo curso la prohibición de enviar mensajes sexuales mediante dispositivos electrónicos como los iPods o los teléfonos celulares. El objetivo, según han explicado los responsables del código de conducta, es evitar los problemas derivados del fenómeno en auge del sexting.