Sexting: un nuevo riesgo para los menores

Comunicaciones sexuales por medio de teléfonos móviles


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Sextorsión, prácticas arriesgadas y fallos de seguridad al servicio del delito

SextorsiónSextorsión es un término acuñado para designar un delito cada vez más común consistente en la realización de un chantaje bajo la amenaza de publicar o enviar imágenes en las que la víctima muestra en actitud erótica, pornográfica o manteniendo relaciones sexuales. En definitiva, sin matizar ente chantaje o extorsión, son imágenes íntimas que el delincuente amenaza con hacer llegar a inoportunas manos, poner en circulación a través de terminales móviles o subir a la Red.

Por obvio que parezca, dos son las únicas condiciones necesarias: que exista ese tipo de material sensible y que éste llegue a manos inoportunas.

¿Qué papel juega Internet?

Se trata de una práctica en la que Internet tiene un papel fundamental. Por desgracia, la Red juega ahora en contra de la víctima. Por un lado, facilita el anonimato del delincuente quien además puede buscar víctimas en cualquier lugar del mundo. Por otro, magnifica los efectos de su amenaza. Con independencia de que el extorsionador pueda ser detenido antes o después de conseguir su objetivo, la víctima se enfrenta a un duro reto: asumir que con un clic de ratón el chantajista podría hacer un daño irreparable a su vida. Y es que las imágenes, por su naturaleza digital, son sencillas de guardar, replicar y distribuir. Son, fuera del control propio, indestructibles y, en el entorno de Internet, ilocalizables.

El teléfono móvil como protagonista.

En demasiadas ocasiones, y cada vez con mayor frecuencia, el teléfono móvil está involucrado en este tipo de casos, más allá de actuar como cámara de grabación, transmisor o eslabón en la difusión de las secuencias.

Cuando un móvil es sustraído o extraviado, o cuando sufre un ataque o un acceso no autorizado, puede haber un riesgo de sextorsión cuando sus propietarios:

  1. Lo usan como almacén de secuencias privadas, sin las debidas cautelas.
  2. Es usado para acceder a la Red, con la preconfiguración establecida de los accesos y sus claves a las redes sociales y otros lugares donde se guardan imágenes delicadas.

La creación de imágenes comprometedoras, primera condición necesaria.

La generación de este tipo de fotografías o vídeos tiene dos posibles orígenes:

1. El voluntario y consciente, donde el protagonista consiente, participa y genera estas secuencias. En este caso hay tres prácticas habituales:

  • Sexting: son comunes las imágenes generadas por el propio protagonista para un flirteo o en el seno de una relación para ser enviadas al pretendiente o la pareja usando el teléfono móvil.
  • Exhibiciones voluntarias subidas de tono usando a través de la webcam que son grabadas por el receptor.
  • Grabación de prácticas sexuales, en el contexto de una relación de pareja o en un marco grupal privado.

2. El involuntario, cuando terceras personas de manera furtiva capturan esas imágenes, sin conocimiento o consentimiento de quien las protagoniza. Se pueden citar algunos ejemplos como:

  • Grabación en lugares de acceso público (un encuentro sexual nocturno en la playa, una fiesta en una discoteca donde se celebran concursos atrevidos al límite…).
  • Toma de imágenes en un marco privado por parte de la pareja, una broma pesada de unos amigos…

La posesión de las imágenes por el delincuente, segunda condición necesaria.

El extorsionador puede tener acceso a las imágenes por vías muy diversas:

  1. Directamente de la víctima, quien las produce y entrega de manera consciente.
  2. Indirectamente por otras personas o en sitios de la Red, sin que la víctima esté al corriente de ello.
  3. Realizando una grabación directa, no siendo la víctima consciente.
  4. Mediante el robo de las mismas a la propia víctima o a otra persona.

Seguridad en Internet y en el terminal móvil, claves contra la sextorsión.

El mejor consejo para no ser víctima de sextorsión es no protagonizar una secuencia o imagen. Sin embargo, incluso esto puede escapar a nuestra voluntad si, por ejemplo, activan la webcam de nuestro dormitorio y nos graban cambiándonos de ropa.

Es por ello que debemos proteger nuestra privacidad e intimidad, y la de las personas con las que nos relacionamos, mediante la toma de medidas activas y pasivas de seguridad en nuestro ordenador y terminal móvil. De esta manera podremos evitar que contra nuestro consentimiento se produzca alguna de las dos condiciones necesarias, bien que la imagen sea tomada o bien que la imagen llegue a manos criminales.

Basta ilustrar dos ejemplos que denunciaron sus víctimas en las comisarías y que podían haberse evitado con unas adecuadas prácticas de seguridad:

  • Unos adolescentes que consiguieron imágenes íntimas de sus compañeras de clase activando de manera remota la webcam de sus dormitorios usando software malicioso contagiado por el Messenger.
  • Una joven de cuyo móvil le fue sustraído el contenido, incluyendo vídeos comprometidos, vía bluetooth cuando dormía en un tren de largo recorrido.

Niños, niñas y adolescentes como víctimas.

Los menores en demasiadas ocasiones están involucrados en situaciones de sextorsión. Muchas veces, en el marco de un caso de grooming donde el adulto acosador sexual, una vez obtenida la primera imagen sensible, pretende que el menor acceda a sus peticiones. En otras ocasiones, los adolescentes son protagonistas de prácticas de sexting que acaban saliéndose del guión previsto. Por suerte, en España existe una labor de prevención y educación en este sentido muy importante, llevada a cabo tanto por las administraciones como por el sector social. No obstante, es preciso seguir incidiendo para evitar este tipo de problemas cada vez más comunes y de consecuencias tan graves.

Referencias de utilidad para menores y adultos: www.navegacionsegura.es  www.sexting.es  www.cuidadoconlawebcam.com

Referencia sobre sextorsión para adultos: www.sextorsion.es

Fuente: Artículo de Jorge Flores para el Blog de la Seguridad Informática, INTECO

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Sexting, del autoerotismo a la pornografía infantil y el grooming

Hace dos años ella apenas tenía 12. Decidió mantener relaciones sexuales con su novio, un joven mayor de edad. Él videograbó el acto sexual con un teléfono celular y, con la aprobación de ella, subió las imágenes a una red social. En poco tiempo, el material se difundió en otros webs.

Los comentarios en la Web sobre los atributos sexuales de la chica no se hicieron esperar y las solicitudes de amistad en el Messenger de ella llegaron en centenas. La adolescente aceptó a varios amigos, entre ellos a uno que más tarde la amenazó con difundir las imágenes entre sus familiares si no se desnudaba frente a una cámara web.

La sextorsión continuó durante meses, hasta que la adolescente decidió comentar el problema con sus padres, quienes denunciaron los hechos ante la Procuraduría General de Justicia de Distrito Federal de México, donde residían. Tras una investigación de la Policía Cibernética, se supo que el amigo virtual vivía en España. Hasta la fecha, el sextorsionador sigue libre.

Ilustración sexting

Éste es un caso de sexting entre millones. Tan sólo en Estados Unidos, la encuesta Sexo y tecnología realizada por The National Campaign to Prevent Teen and Unplaneed Pregnancy reveló que una de cada cinco mujeres de entre 13 y 20 años había enviado imágenes de sí misma con contenido sexual a través de un celular o de Internet. En Argentina determinaron que el 36% de los adolescentes de entre 12 y 18 años había enviado alguna vez fotos suyas en pose provocativa. En México se estima que de las fotografías de sexting de usuarios mexicanos que se suben a las redes sociales, 75% corresponden a mujeres, aunque no hay datos sobre cuántas corresponden a menores.

SextingSegún expertos, los adolescentes practican el sexting con el afán de llamar la atención, obtener reconocimiento, popularidad o aceptación. Otro de los motivos psicológicos de esta práctica es el autoerotismo, experimentado por todos los seres humanos desde los primeros años de la infancia. Autoerotizarse, aseguran los psicólogos, no representa problema alguno; los inconvenientes llegan cuando se vuelve público en espacios como Internet y éste es aprovechado por los pederastas para abusar sexualmente de los menores o sextorsionarlos.

La especialista señala que el problema ahora reside en que «las nuevas herramientas tecnológicas permiten socializar la sexualidad. Algo que se podría mantener en el ámbito privado, se hace completamente público».

«Muchas veces, esta cuestión de exhibirse es una forma de buscar aceptación, admiración. Las reglas y normas sociales, que antes eran más estrictas, lo podían impedir (que se hiciera públicamente), pero con los medios de comunicación las barreras físicas han desaparecido», afirma la doctora en psicología, Benilde García Cabrero.

Los nativos digitales nacieron en un mundo conectado a través de Internet y con programas televisivos como los reality shows que «han roto la barrera entre lo público y lo privado», según García Cabrera.

Las redes sociales más usadas por los adolescentes para practicar el sexting directamente público son MySpace, Metroflog, Sexiflog, Flodeo, Fotolog, Sexyono y Hi5. En ellas abundan fotografías de menores de edad en posiciones sugerentes, con poca ropa o en prácticas sexuales explícitas, que reciben comentarios rijosos por parte de otros usuarios. En muchos de los casos, no es necesario si siquiera estar inscrito en la red social para ver las imágenes.

En las redes sociales hay incluso perfiles dedicados a coleccionar fotos de sexting de chicas, que son tan populares que son ellas quienes hacen todo lo posible por aparecer en la colección. El usuario no acepta a cualquiera: sólo las imágenes que dejan al descubierto partes del cuerpo.

Internet sirve «como vitrina de fotografías eróticas de menores, y añade la posibilidad de agredir, de extorsionar, de humillar», resaltó García Cabrera.

Aunque en muchas fotografías de desnudo autopublicadas en la Red el protagonista no muestra su rostro, lo que dificulta saber si se trata o no de un menor de edad, uno de los riesgos más preocupantes que corre un(a) adolescente al practicar sexting es convertirse en víctima de un pederasta o de alguna red de pornografía infantil. Las redes sociales facilitan a este tipo de delincuentes entrar en contacto con los menores de edad, ofreciendo la posibilidad de publicar datos personales, como el lugar de residencia, el correo electrónico y la cuenta de mensajería instantánea.

Según Eduardo Zepeda Estrada, director de una empresa de seguridad informática, los groomers en menos de 15 minutos son capaces de convencer a los menores para desnudarse frente a una cámara web, y para realizar prácticas sexuales. Para abordar a los más pequeños en los chats los pederastas suelen hacerse pasar por niños de su edad, para luego preguntarles sobre su cuerpo y pedir que conecten la cámara para verlo. Una vez que los niños acceden a la petición del pederasta, éste los chantajea para obtener más imágenes.

El gancho para obtener fotografías o videos de adolescentes es distinto. El pedófilo les puede prometer convertirlos en modelos, actrices, actores, cantantes. También suelen hacerse pasar por otra persona muy atractiva.

Cuando las víctimas intentar detener las solicitudes sexuales, los groomers los amenazan con hacer daño a alguien de la familia. Ante estas situaciones de chantaje los adolescentes sienten impotencia, estrés, angustia y depresión o, en casos extremos, los lleva al suicidio porque se sienten incapaces de resolver el problema.

En el caso del sexting, los abusos cometidos contra menores pueden vincularse en México —como en otros países— al delito de pornografía infantil, pero es muy difícil capturar a los delincuentes. En caso de hallar al responsable, si éste es otro/a menor, se considera que no hay delito.

El 30 de noviembre, el IFAI mexicano anunció que promoverá en dicho país el Memorándum de Montevideo, para proteger los datos personales, especialmente de niños y adolescentes, en las redes sociales.

Fuente: Etcétera
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